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En busca de personajes coloridos de Granada, para eldomingazo.aquinicaragua.com nos encontramos con una de esas celebridades que ganaron el cariño del pueblo por su franqueza y no con embustes como lo cosechan los políticos, y por ello son queridos, mas conocidos y recordados por la gente que a cualquiera de esos “líderes” o ricachones avaros.

El colega Augusto Cesar Cermeño, mas granadino que el vigoron, plasma en nota triste la partida de LA JOCOTA, pero se mitiga el pesar al conocer esta mujer que tuvo una vida plena de alegría y supo dar vida al mundo en cantidad industrial. La nota la tomamos de los archivos de El Nuevo Diario, edición del 02-febrero-2001-

Una personalidad del calibre de "La Marucha"
Muere "La Jocota" en Granada

* Siguiendo al Granada, dejó su huella en muchos estadios de Nicaragua * Procreó 18 hijos con los dos maridos que tuvo en vida, varios ya murieron

—AUGUSTO CERMEÑO—
GRANADA

La Gran Sultana, nuevamente está de luto. Mercedes de los Santos Duarte Alvarado, la popular "Jocota", falleció la madrugada de ayer, a consecuencia de un sangrado de tubo digestivo y una úlcera gástrica. Muerta en el Hospital de la Amistad Japón-Nicaragua a las 00:10 de la mañana del miércoles, "La Jocota" es el primer personaje de esta ciudad que se va este mundo, aquí en Granada, apenas iniciamos año, siglo y milenio.

Igual que "La Marucha", "La Jocota", quien murió a los 80 años de edad, era una fiel devota del deporte Rey. Desde los tiempos del Estadio Majulia, la voz de esta gran mujer granadina se hizo escuchar entre la fanaticada. Era una mujer enérgica, madre y padre para sus hijos.

La mañana de ayer que nos presentamos a la humilde vivienda de "La Jocota", localizada en la Calle Palmira, de la Shell dos cuadras al sur, próximo a donde fue el Rastro viejo, fuimos atendidos muy gentilmente por sus hijos: Orlando Duarte Miranda, Esperanza Duarte Miranda y Evertina Salasblanca Duarte. Evertina, a quien observamos bastante golpeada por semejante deceso en la familia, luego de animarse un poco nos manifestó que eso de "Jocota" le vino a su madre del padre, que era don Rito Duarte, uno de los más viejos cocheros de Granada (q.e.p.d.) al que le decían "Jocote Fraile", porque era gordito y rojito.

COMENZO A VENDER TORTILLAS EN EL MAJULIA

Evertina, a quien todos en casa le dicen Tina, de 37 años de edad, la menor de 18 hijos que trajo al mundo "La Jocota", relató que su mamá comenzó a frecuentar estadios desde cuando el Estadio de Granada quedaba donde estuvo el "Parque de Los Monos", llamado Estadio Majulia, donde vendía tortillas. Esperanza Duarte, de 58 años de edad, la hermana mayor, quien ha heredado con todas las de ley el nombre de guerra de "La Jocota", dice que ella acompañaba a su mamá al Majulia.

Luego pasó a vender el famoso vigorón granadino al Estadio "Flor de Caña" que en sus primeros tiempos era de tabla. "La Jocota" vendía vigorón y chicha, igual que la Marucha, que era su más grande amiga y aliada a la hora de las verdades en los estadios, luchando hombro a hombro al lado de su equipo "Los Tiburones". De vez en cuando, estas gladiadoras granadinas se lanzaban sus "piropos", pero al final demostraban a todos que eran "uña y mugre".

LA MARUCHA Y JOCOTA: "JUNTAS ERAN DINAMITA"

Cuando se trataba de defender a su equipo en los estadios, tanto "La Marucha" como "La Jocota", se unían y nadie podía con ellas. Tina nos confiesa que su mamá y "La Marucha" juntas "eran terribles". Esperanza recuerda los tiempos cuando su mamá acompañaba al equipo por los estadios de Masaya, Rivas, León, Managua, Chinandega y el Ingenio San Antonio (cuando el estadio también era de madera). En todos los estadios "La Jocota" dejaba impreso su sello.

Esperanza considera que "ni la Marucha le daba tanto seguimiento al equipo Granada por todo el país, como lo hacía mi madre". En las relaciones de Marucha y Jocota había de vez en cuando algunos tropiezos, pero era sólo cuando una de la dos llegaba "de luna" al estadio. "Cuando alguna de ellas llegaba con el rostro agrio, la otra también se hacía la seria, pero no dejaban de aprovechar cualquier jugada del equipo para aclamarlo juntas, como grandes amigas que siempre fueron", relata Esperanza.

"La Jocota" se casó dos veces. En el primer matrimonio procreó 8 hijos, cuyo padre era don Orlando Miranda. Luego se casó con don Alberto Salasblanca, a quien le dio 10 hijos, sumando un total de 18 vástagos, de los cuales solo están vivos: Orlando Duarte Miranda, Gustavo Miranda Duarte, Esperanza Duarte, Evertina Salasblanca Duarte, Francisco Salasblanca Duarte y Luis Alberto Salasblanca Duarte. Se agrega a los hijos de "La Jocota" la jovencita Francisca Duarte, de 28 años, una de las nietas que crió. A esta jovencita la vimos bastante mal, muy impactada por el fallecimiento de quien ella consideraba su mamita.

Para Esperanza Duarte, la popularidad de su madre radicaba en su modo de ser, su temperamento bastante fuerte y su sociabilidad. Tenía muchos amigos, sobre todo en el ambiente deportivo. Mientras conversamos con Esperanza apareció en el umbral de la casa el señor Carlos García, Presidente de la FENIBA y Director del Instituto de la Juventud y los Deportes (INJUDE), quien ofreció sus condolencias a la familia. García dijo haberse enterado por la radio, mientras conducía su vehículo y de inmediato se dirigió a Granada. Consideró que la muerte de la Jocota, era un golpe contundente al béisbol nacional.

LA JOCOTA ERA AMIGA DE TODOS, MADRE Y PADRE DE SUS HIJOS

Esperanza valora a su progenitora como "una madre excelente, una mujer profundamente humana y amiga de todos. Ella siempre me dio un consejo sobre el trato con las personas: No importa si aquel tiene dinero o no. Todos somos iguales en la vida. Nos enseñó siempre a respetar a las demás personas, independientemente de su posición social".

Esperanza, siendo la mayor, conoció las fortalezas y debilidades de la Jocota, y en sus palabras brotan con la más grande franqueza del mundo que doña Mercedes de los Santos Duarte Alvarado era "madre y padre para nosotros. Nunca nos dejó perecer de hambre. Decía que era preferible no vestir bien pero siempre debía haber comida en casa. Nosotros nunca hemos tenido ni cuenta bancaria, hemos sido luchadoras como lo fue mi mamá, a quien considero que fue una mujer güevona".

Recuerda que en su estilo muy peculiar de criar a sus hijos, nadie le hacía el más mínimo gesto de irrespeto porque era objeto de fuertes reprimendas. Siempre tenía a mano, según Esperanza, una de esas llamadas "vergas de toro" con las que los flagelaba de manera inmisericorde "sí nos portábamos mal".

Orlando, uno de sus hijos, que pasa de los 40, nos reveló que a su edad, doña Mercedes Duarte les castigaba cuando ella consideraba que no nos estábamos portando bien. En una ocasión, que Orlando no se reportaba a casa, al entrar, lo estaba esperando doña Jocota con un cabo de tajona, dándole senda paliza. Ella le reclamó: ¡qué les pasa a ustedes hijos de la gran p..., creen que yo vivo del aire, recuerden que fui yo la que te anduve nueve meses en la barriga...!".

Las malacrianzas de sus hijos las castigaba con severidad, pero cuando la Jocota se enteraba que alguno de su hijos o nietos era atacado por alguien, su presencia en el escenario de los hechos era más que predecible. Según Esperanza, "ella decía que a un hijo no me lo comen como m...". Hace dos años, un muchacho que le dicen "Mario Caballo", de apellido Zambrana, se las vio en "alitas de cucaracha", después de la paliza que la Jocota le propinara con un cabo de tajona.

"Mario Caballo" jugaba béisbol y se agarró con un nieto de la Jocota, llevando las de perder el "jocoteado muchacho", nieto de la Jocota. Entonces apareció una de las corpulentas nietas del personaje granadino y le asestó un puñetazo a Mario que lo mandó directo a "la lona". En el suelo, la anciana Jocota, con todo y sus 78 años, remató al desdichado "Mario Caballo" con el cabo de tajona. Le partió la crisma.

Esperanza, muy preocupada por lo ocurrido, se fue a la Jefatura de policía, donde encontró al capitán Pedro Rodríguez Argueta, a quien le explicó lo sucedido y le dijo que ella se entregaría en lugar de su mamá. Cuando el oficial se enteró que era la anciana Jocota, mandó a Esperanza a que se fuera a su casa. Diferente a la Marucha, que era como una ametralladora bala en boca y sin seguro cuando alguien la tocaba, la Jocota era de pocas pero contundentes palabras, iba velozmente de las palabras a los hechos.

La vela de la Jocota fue anoche y hoy, a las dos de la tarde, saldrá el cortejo fúnebre de donde fue su humilde residencia en la calle Palmira. La misa de cuerpo presente se efectuará en la Capilla de María Auxiliadora. La Jocota pidió que su entierro fuera alegre, pidiendo muy especialmente a los chicheros y que le pongan la canción "Se me queman los bomberos", de Daniela Romo. Era gran admiradora de la cantante mexicana.


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