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Escritor e Historiador Deportivo, Desde Carolina, Puerto Rico--MAS HISTORIAS Y PUBLICACIONES ANTERIORES DE INTERÉS
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BEIS DE CUBA

Saludos amigos lectores hoy emprenderán un viaje al pasado tocando esa fibra íntima que distingue al deporte llamado béisbol. Los relojes del tiempo marcan el año (1950-1951) en la llamada región del Caribe conocida como “La Perla de las Antillas”, Cuba. Su capital la Habana una bella ciudad con espléndidos parques y artísticos edificios que guardan el recuerdo de la época española.

A pesar que Cuba ha padecido de funestas dictaduras y de momentos no muy gratos, el béisbol ha servido como una esencia socio-deportivo para aliviar al carácter de la cubanidad. Desde su inicio en el siglo pasado en los años de (1865-1866) el béisbol se ha convertido en una tradición de abolengo cultural en el diario vivir de la multitud cubana.

Dentro de sus parajes beisbolisticos, existen peloteros que han escrito páginas doradas en este deporte en el ámbito nacional e internacional dándole ese toque de prestigio incuestionable a la isla. Existen historias y hechos que han pasado de generación en generación que definen y perpetúan al béisbol cubano como único y sin igual.

Al desmenuzar esas grandes historias encontré una muy interesante donde los actores principales del reparto están representados por Fidel Castro (estudiante graduado de leyes, tenía 25 años de edad) y Don Hoak (Pelotero estadounidense, tenia 22 años).

Don Hoak llegó como tercera base a Cuba para reforzar al equipo de Cienfuegos en la temporada invernal (1950-1951) ya casi listo para jugar en las Grandes Ligas y que debutó en Abril 18 con el, Brooklyn Dodgers, a la edad de 26 años.

Como jugador de Ligas Menor en Estados Unidos este pelotero había sido uno de los mejores pagados recibiendo un salario de 800 dólares mensuales. El Cienfuegos como parte del contrato le pagaría la suma de 1,000 mensuales, 350 para gastos y un lujoso apartamento con mucama y guardia de seguridad en el elegante Club Náutico cerca de la Habana. En otras palabras el pelotero americano además de jugar béisbol viviría cómodamente como si fuera un rey durante la temporada invernal. Ahhh, se me olvidaba, en su tiempo libre jugaba golf, gustaba de ir a bucear y pescar langostas.

En la otra cara de la moneda nos encontramos a los estudiantes de la Universidad de la Habana no cansados de hacer sus manifestaciones políticas en cualquier lugar. Como dato curioso muchas de estas manifestaciones se consolidaban en los partidos de béisbol interrumpiendo la acción del mismo. Sencillamente ellos bajaban de las tribunas al terreno de juego cargando toda su propaganda que incluía pancartas alusivas, pitos, bocinas y fuegos artificiales.

Estas demostraciones duraban de15 a 20 minutos volviendo luego los manifestantes a sus lugares en las tribunas. El Dictador Fulgencio Batista que estaba de turno en el poder, toleraba estas maquinaciones porque pensaba que no representaban ningún peligro para su persona. En muchas ocasiones él, se encontraba en el parque sentado en las tribunas junto a sus guardaespaldas observando los acontecimientos con una sonrisa a flor de piel.

La pieza más importante de estos movimientos era un joven llamado Fidel Castro que acababa de graduarse de leyes y servía como líder intelectual de las manifestaciones. Era una especie de argumento social que a la postre se reproduciría trayendo consigo unos resultados que se pondrían de moda más adelante en la historia de Cuba.

Siguiendo con Hoak este se enfrentaría a Fidel Castro en un juego nocturno entre el Marianao y el Cienfuegos. Esa noche la demostración tomaría otro giro; Fidel Castro invadió el terreno de juego en una forma sorpresiva y caminó hacia la goma de lanzar y le pidió el guante al lanzador del Marianao que abandonó el terreno de juego sin decir nada.

Hoak observaba a Castro alto y delgado sin espejuelos, lucía una mini barba, llevaba puesta una camiseta blanca por fuera del pantalón y unos zapatos negros. Con el guante ya puesto le hizo una señal al receptor veterano Mike Guerra del Marianao para calentar su brazo y que había jugado en las Grandes Ligas con los Senadores del Washington y Atléticos de Filadelfia.

Hizo aproximadamente de 6 a 7 lanzamientos mostrando su gran repertorio; mientras Hoak disfrutaba de todo lo que el gran lanzador tiraba.Al terminar de calentar y para asombro de Hoak el susodicho lanzador le hizo una seña dándole a entender que se metiera a la caja de bateo.Los estudiantes ante la acción de Castro comenzaron a arremolinarse fuera de las dos líneas de foul de tercera y primera.

Aquello se convirtió en un espectáculo que tenía unas dimensiones de “ego político y personal” de parte de estos dos hombres parados ante el tiempo y espacio de la vida. El pelotero americano miró al árbitro para ver qué decía a lo que estaba sucediendo y este se quedó como si la cosa no fuera con él.

Don Hoak pensó: -¡Que diablos es esto, que estoy haciendo, le estoy siguiendo el juego a este!Hoak, desde su punto de vista accedió a entrar al cajón de los bateadores porque no podía quedar mal ante tanta gente y tirar por el piso la estampa del Tío Sam. Castro hizo su “wind up” y le sirve una curva pegada al cuerpo en el primer lanzamiento al bateador norteamericano:

- Bola una -, dice el árbitro.
- Castro se sale de la goma de lanzar y camina unos pasitos atrás para coger un poco de aire.

Increíble pero cierto el árbitro le comenta a Hoak: “Tienes que hacer el swing temprano por que los lanzamientos vienen por toda la goma y tendré que cantarlos strike.Hoak pensó:”Si le hago swing fuerte y temprano a la bola podía matar con una línea silbante a alguno uno de los estudiantes que estan parados por tercera”.

Bingooo, exactamente, en el segundo lanzamiento Castro dispara una recta con velocidad y Hoak saca el bate a tiempo y conecta de foul sobre la cabeza de los estudiantes que se tienen que mover rápidamente para no ser golpeados. Castro nuevamente sobre la loma y en su gallinero se prepara para el tercer lanzamiento dispararando otra recta a velocidad la cual el bateador conecta de foul hacia las gradas.

Con dos strike en su cuenta el bateador se dice para sus adentros: “Si Castro me poncha habrá conquistado a Washington D.C. y todos comenzaran una fiesta en este parque.El temperamento de Hoak se calienta, luego de haber estado tranquilo durante la primera parte de la contienda en el home plate, la sangre le comenzó a hervir y se dijo en su mente:

- A mí no me importa tener que pelear con este y todos los estudiantes que están presentes, si me ocurre algo, ¡eso sí!, tengo un bate en la mano para responder
Al momento y pensando las cosas bien Hoak se vira y le replica al árbitro:
- “Yo tengo una carrera por delante en las Grandes Ligas y dinero que ganar y no voy a quedarme aquí parado para recibir un pelotazo en la cabeza de parte de este señor, así que me voy a retirar de esta idiotez”.

No pasaron ni cinco segundos cuando el árbitro Amado Maestri muy fino en su trabajo decide acabar con la comedia sacando a todos los jugadores del terreno e informándole a la policía que debían retirar a Castro si se quería proseguir el juego.

Los policías fueron hasta la lomita de los suspiros dejándole saber a Castro que se debía retirar. Aunque fue desalojado del terreno de juego, Castro se marchó satisfecho con su hazaña demostrándoles a los manifestantes de lo que era capaz de hacer y aumentar las simpatías de sus seguidores.

De esta manera amigos lectores, ocurrió este suceso interesante por demás. Luego de los años Don Hoak replicó en una entrevista: “FIDEL CASTRO DEBIÓ HABER SIDO LANZADOR EN VEZ DE PRIMER MINISTRO”

EDWIN KAKO VAZQUEZ
ESDRITOR E HISTORIADOR DEPORTIVO
edwinvazquezpr@yahoo.com

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Por Edwin "Kako" Vázquez

GHANDI A LA CAJA DE BATEO

En esta ocasión nos posaremos juntos al año (1933) en un acontecimiento único e incomparable que pasó desapercibido ante la prensa estadounidense por razones de seguridad. En (1933) Mahatma K. Ghandhi visitaría a Estados Unidos por razones sensibilidad política siendo esta suprimida por el presidente de turno Roosevelt.

Durante tres meses Ghandi se presentaría ante diferentes foros a puerta cerrada para discutir asumo diferentes asuntos del desarrollo de India y como siempre alguna propuesta de última hora por parte del Tío Sam. Durante sus presentaciones se le indicó a los periodista que debían guardar estricto silencio. Sin embargo, la noticia de su visita siempre fue divulgada y un ejemplo de ello es esta narración

Todo estaba preparado y el Mayor John P. O’Brien fue escogido para darle seguridad al hombre pequeñín durante su presencia en suelo estadounidense. Dentro de lo cargada de sus presentaciones se efectuó un evento significado entre Ghandi y el béisbol de las Grandes Ligas. Un día y para sorpresa de Ghandi el Mayor O’Brien lo invita a un partido de béisbol entre los Yankees de Nueva York y los Atléticos de Filadelfia en el Yankees Staduim conocido como “The House That Ruth Built”. Para Ghandi su única experiencia recordada parecida con este deporte se remontaba al juego de cricket muy famoso en todos los contornos de la India.

Ese día antes del partido los jugadores de los Yankees celebraban una fiesta en su club house a todo dar. El Mayor O” Brien aprovechó la ocasión para presentar a Ghandi ante los jugadores y que éste les estrechara la mano a cada uno de ellos en recordación. Al entrar al club house la primera figura que apareció ante Ghandi amigos fue la de Babe Ruth. El personaje de la India abrió los ojos bien grande detrás de los espejuelos de aumento que siempre portaba.

El Mayor sin perder tiempo ni la emoción de Ghandi replicó: “Mr. Ghandi le quiero presentar a German Babe Ruth (The Sultan Of Swat). Ruth se echó a reir y poniendo su mano alrededor del cuello de Ghandi le dijo: “Hey Mr. Ghandi es un placer, en su honor le voy a dedicar un cuadrangular esta tarde”. Después de conocer a los demás integrantes de los Yankees los dos hombres se alejaron y se acomodaron el los palcos privados situados cerca del home plate..

Ghandi como un niño miraba para todos los lados maravillado de cuan abarrotado estaba el Yankee Staduim ese día. La gritería de los fanáticos era ensordecedora ante la entrada de los Yankees al terreno de juego . Ahí se tiraban nuevamente a l terreno de juego el gran equipo de uniforme rayado portando una historia de grandes proporciones dentro de su gran historia como club. Ghandi seguía con la vista aquel espectáculo cuando de momento el mayor le pregunta si él deseaba un perro caliente. Este a su vez le respondió que mejor deseaba un Cracker Jack y para colmo el premio que vino dentro de la caja fue un silbato.

En la quinta entrada los Atléticos de Filadelfia iban en desventaja de (3-1) y Ghandi no paraba de sonar el silbato. En la séptima entrada Babe Ruth complació a Ghandi con un cuadrangular de esos kilométricos. Cuando Ruth recorrió las bases y regresaba a l banco se paró frente de Ghandi y le hizo una guiñada replicando: “Amigo Ghandi ahí tiene su regalo prometido”. Ya para el tope de la novena entrada los Yankees habían ahotado un par de carreras más y Ghandi observaba como Mickey Cochrane fallaba una recta meteórica de Red Ruffing. En ese mismo instante el hombre de la India le replicó a la Mayor O’brien cuan dificultoso sería batear esos lanzamientos.

Ghandi cuestionó al mayor que estaba interesado en probar suerte bateando una de esas recta. El Mayor le replicó que si estaba seguro de lo que decía y el pequeñín hombre asintió con su cabeza. El mayor sin perder tiempo le dijo a uno de sus ayudantes que le pasara la información al árbitro del home plate Bill Dinneen que enseguida pidió tiempo.

Los dirigentes McCarthy y Macks acudieron al palco para gente importante para hablar con el Mayor y resolver el asunto del visitante. De momento se escuchó por los alta voces del estadio: “ DAMAS Y CABALLEROS OLVIDEN EL SCORE LOS YANKEES VENDRAN A BATEAR EN LA SEGUNDA PARTE DEL NOVENO”. Todo se había resuelto para darle la oportunidad de batear no sin antes recibir una lección de bateo por parte de Babe Ruth..

El segunda base Tony Lazzeri abrió la entrada con rodado corto a manos de Bishop que metió un rifle para primera a las manos de Foxx. Luego. Luego que el campo corto Frankie Crossetti muriera con un foul fly a manos del receptor Cochrane la escena estaba preparada para Mahatma Ghandi quien venía a batear de emergente por el lanzador Red Ruffing. Quiero llevarlos amigos a ese momento sin perder los detalles de la famosa aparición de “GHANDI A LA CAJA DE BATEO”. Por los altoparlantes el anunciador dijo: “PINCH-HITTING POR RUFFING, MAHATMA K. GHANDI”. El público observaba como Ghandi con un bate de “FUNGO” recostado de sus hombros entraba al cajón de los bateadores.

Ya en la caja de bateo Ghandi le replicó a receptor Cochran, waooo, esto sí es un parque grande para una pelota tan chiquita. Del dougout Ruth le gritó a pequeñín que tratara de poner la bola en juego, eso voy a tratar le contesto Ghandi. John McCarthy pide tiempo y Ruth sale corriendo del dog out para ayudar a Ghandi a tomar una postura correcta en el home plate.

Se acabo el tiempo pedido y Grove mete una recta por todo el medio de la goma y el bate de Ghandi ni se enteró. Vino a ver la bola en la trocha de Cochrane y dijo” Waooo eso sí es velocidad”. El próximo lanzamiento fue otra recta por el mismo medio del home y Ghandi le hace swing bien tardeeeeeeee, strike dos replica el árbitro Dinneen.

Con la cuenta 2-2 Ghandi al siguiente lanzamiento conecta un “high bouncer” hacia Grove y éste no puede retenerla yendo a parar la bola a la primera base Foxx. Al Ghandi conectar la bola Ruth le grita “ RUN PEE WEE RUN”, el pequeño hombre emprende carrera tocando su silbato y corriendo como si estuviera bailando.

Foxx que jugaba la primera base al ver a Ghandi venir hacia la almohadilla tocando su silbato y todo pierde la bola y ésta le pega en la parte de arriba de la gorra y se escurre hacia la verja. Mahatma toca la primera y sigue para la segunda en un espectáculo digno de ver que por cierto literalmente estaba preparado. El guardabosque Coleman recoge la bola perdida y le dispara al segunda base Max Bishop. El pelotero de la India no se detiene y sigue rumbo a tercera, la bola esta en manos de Grove que a su vez mete el rifle para tercera base botando la bola una vez más. El bosque izquierdo Bob Jonson recoge la bola perdida disparando para el home plate debido a que Ghandi lo habían enviado hacia el plato.

El disparo de Johnson fue medio descontrolado jajajajajaja y Ghandi anota sin ningún problema tocando el plato con sus famosas sandalias. Se vacía el banco de los Yankees a felicitar a Mahatma que gritaba de la emoción que había conectado un cuadrangualar dentro del parque.

Todos le daban las felicitaciones a Ghandi , el público aplaudía a aquel hombrecillo que hizo historia ese día. En el club house el manager John McCarthy en tono de broma le dijo a Ghandi que con esa demostración le iba a dar una posición permanente en el equipo.

Así de esta manera amigos lectores fue que aconteció el famoso turno al bate de Mahatma Ghandi en el Yankke Staduim.

EDWIN KAKO VAZQUEZ
ESCRITOR E HISTORIADOR INDEPENDIENTE

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CON LA SERIE MUNDIAL 2005, ESTA ES LA HISTORIA DE UNO DE LOS PROTAGONISTAS: LOS MEDIAS BLANCAS DE CHICAGO

En 1920 el béisbol de las Grandes Ligas pasaba por uno de sus momentos más graves desde su nacimiento. Una serie de hechos tantos trágicos como de envergadura públicos atacaron a este pasatiempo. Su pasadía por la vida se convertía en momentos de adversidad ante los ojos de los fanáticos, multitud fiel que caminaba siempre con rumbo a la gran antesala deportiva de las Grandes Ligas.

Nadie podía imaginar que hasta casos de cortes y confesiones de culpabilidad se vislumbrarían en el trayecto poniendo en tela de juicio la honestidad del "Señor Béisbol". Era un escenario vilmente marcado por una época completamente desajustada económicamente, cuyo trampolín salvador era este pasatiempo que reunía a toda una multitud que matizaba el pobre enfoque económico de la época.

A esto se unía la falta de equipo deportivo que salvaguardara la seguridad de los individuos en el campo de juego, más adelante verán por que. Uno de los casos más repercusión en el deporte de béisbol fue la investigación por parte del juez Kinesaw M. Landis en relación con la Serie Mundial entre el Chicago White Sox y los Cincinati Reds que fué vendida a unos apostadores. De acuerdo con las declaraciones de Ed Cicotte (lanzador), Arnold Rosthein, apostador newyorquino había organizado el fraude, de acuerdo con Cicotte (lanzador), este a su vez debía convencer a otros compañeros para que se unieran a la patraña y si lo lograba debía golpear al primer bateador al que se enfrentara.

La ganga o grupo de Cicotte incluía a: Joe Jackson (jardinero), Lefty Williams (lanzador), Chick Gandil, Charles "Swede" Risberg (campo corto), Fred McMullin (jugador de reserva) y Oscar "Happy" Felsch (bosque central). Un dato curioso es el caso de que ellos no pudieron convencer a Dikie Kerr (lanzador), este se negó rotadamente a tan descabellada idea. El grupo de Cicotte lo llamaba (Saltinbanqui), que se negó a participar en el fraude y que posteriormente a este suceso se le llamaría por el mote de "El Incorruptible". Pero dentro de este "caso negro" hubo algo positivo e histórico, fue la actuación del primer pelotero latinoamericano en una Serie Mundial, este honor recayó sobre las espaldas del lanzador cubano Adolfo Luque quien entró a lanzar en dos de los partidos en el rol de relevo, trabajo en cinco entradas en blanco, abanicó a seis y concedió un solo inatrapable en dos partidos que participó. Red Faber (lanzador de bolas ensalivadas) no pudo ver acción y tal vez se salvó de que no lo suspendieran del béisbol por que tenía un tobillo lastimado y no pudo jugar.

El antesalista Buck Weaver no quiso entrar en el complot pero no hizo nada por evitarlo, se hizo de la vista larga e hizo su juego de siempre.Si hacemos una "cirugía deportiva", en este caso en particular encontraremos una serie de anomalías en cuanto al funcionamiento de este club y su dueño "La Mosquita Muerta" o "El Noble Romano", Charles Comiskey un individuo "rudimentario" completamente "Mezquino y "Tacaño", que maltrataba a sus peloteros haciéndole la vida imposible.

Era una especie de monstruo deportivo que usaba sus influencias para su propio beneficio no importándole en nada lo que pensaran de él. Se decían muchas cosas de este individuo cuyo poder adquisitivo era de grandes dimensiones haciendo lo que le vinieran a su antojo. Me imagino y hago mis conclusiones que estos peloteros se cansaron de este señor y decidieron a dar el paso tal vez por la tirantez y las injusticias del Señor Comiskey. Casi todos los peloteros de los Chicago White Sox estaban mal pagados, sus sueldos andaban por el piso, era el único club que jugaba casi siempre con los uniformes sucios por que Comiskey cortó los gastos de lavandería, la dieta diaria de otros clubes era de 4 dólares diarios y el sólo daba tres, en una ocasión les prometió un bono si ganaban las Serie Mundial del 1917 y lo que les regaló fue una caja de "champán" barato" a cada uno, ofreció 20,000 dólares por alguna información sobre la "vendetta" de los juegos. El 1921 el mezquino Comiskey le ofreció un contrato pobre Dickey Kerr que le pidió un aumento de 500.00 dólares, había lanzado 308 entradas 2/3, y se había echado el equipo encima con buenos trabajos desde el montículo. Comiskey le dijo que no habría aumento y Kerr se marchó a su casa por su cuenta y posteriormente fué castigado no pudiendo jugar en ningún equipo del béisbol organizado. Lanzó para un equipo independiente para un club que empleó a algunas Medias Negras que fueron suspendidos de por vida del béisbol de las mayores. Como ven amigos muchas veces hay que ver las dos caras de la moneda para determinar una buena definición de las cosas.

Pero el año 1920 seguía candente y otra revelación de juegos arreglados salía a relucir, en este caso nombraron a tres jugadores de la Liga Nacional, Hal Chase, Hennie Zimmerman y Lee Magee que expresaron ser participantes de otra vendeta de juegos. Como si fuera "Superman" aparece a escena el juez Kinesaw M. Landis el primer Comisionado del Béisbol Organizado, que limpió la casa suspendiendo a todos los peloteros del Chicago White Sox que estuvieron envueltos en el fraude.

Sin embargo el año 1920 seguía en picada, en un encuentro ese mismo año entre los Indios de Cleveland y los Yankees de Nueva York, ocurre un suceso desagradable, el jugador Ray Chapman estaba en el cajón de los bateadores cuando una recta silbante del lanzador Carl Mays fue a parar a su cabeza, el golpe fue tan fuerte que Chapman cayó fulminado y murió al día siguiente. Recuerden amigos que antes no existía casco para batear (sino pregúntenle a Don Zimmer, que también fue golpeado cuando jugaba en las Ligas Menores).

Harold "Mudy" Ruel (receptor de Carl Mays cuando el bolazo) señaló que Chapman tenía una manera de batear que lo ponía en situación de ser golpeado hasta por una bola de strike. Chapman echaba el busto sobre el plato e inclinaba la cabeza, mientras que Mays, el lanzador de los Yankees era un duro y un contrincante difícil en el montículo que tiraba la famosa bola submarina. Esta es la única muerte que se ha producido de esa manera en los diamantes de Estados Unidos, fue un accidente desagradable e inesperado. Como ven amigos lectores el año 1920 en el Béisbol de las Grandes Ligas estuvo plagado de episodios negativos que repercutieron el lo íntimo de este pasatiempo. En un momento dado se creyó que este deporte se iría en picada para nunca más volver al sitial donde siempre estuvo. El juez Landis a pesar de ser "un racista extremista", logró salvar la imagen y la finura del "Señor Béisbol".

EDWIN KAKO VAZQUEZ
ESCRITOR E HISTORIADOR